La familia Gruber regenta el Hotel Gruberhof desde 1918. Está en el Heiligwasserweg de Igls, el pueblo de la soleada terraza que domina Innsbruck. El teleférico del Patscherkofel queda a solo unos minutos, el centro del pueblo está a un corto paseo y el autobús J conecta con Innsbruck, a unos 15 minutos en coche. Los equipos de bobsleigh, skeleton y luge se alojan aquí durante las carreras de la Copa del Mundo en la cercana pista olímpica.
Las habitaciones son de estilo tirolés y la mayoría tiene balcón o vistas a la montaña: hay dobles, triples, cuádruples, habitaciones familiares de dos estancias y suites para hasta seis personas. El desayuno bufé se sirve hasta las 9:45, se aparca gratis junto a la puerta trasera y hay guardaesquís y una sala de juegos con billar y futbolín. En verano, el estanque natural de 900 metros cuadrados, con césped y tumbonas, es gratuito para los huéspedes. Encaja con familias, esquiadores y quien prefiera la calma de un pueblo al bullicio de la ciudad.